viernes, 27 de enero de 2012

“Quien quiere ser sacerdote debe ser, sobre todo un ‘hombre de Dios’” .


El sucesor de San Pedro dirigió un discurso en el que evidenció el ministerio sacerdotal y la importancia de la formación en el sacerdocio, deteniéndose a considerar cuán indispensable es la armoniosa integración entre el ministerio con sus múltiples actividades y la vida espiritual del presbítero.
Para la ocasión citó su carta a los seminaristas con motivo de la conclusión del Año Sacerdotal, en el apartado que explica que no se trata únicamente de aprender las cosas evidentemente útiles sino de conocer y comprender la estructura interna de la fe en su totalidad, de manera que ésta se convierta en respuesta a las cuestiones de los hombres que son diferentes desde el punto de vista exterior, de generación en generación pero que -sin embargo- permanecen siendo las mismas. Por este motivo el Papa les indicó que el estudio de la teología debe estar en unión estrecha con la vida de oración.
En otra parte de su discurso Benedicto XVI citó las palabras pronunciadas por el beato Juan XXIII: “A esto tiende su educación, en espera de la misión que les será confiada para gloria de Dios y para la salvación de las almas: formar la ment:e y santificar la voluntad. “El mundo espera santos: Antes aún que sacerdotes cultos, elocuentes y actualizados, se necesitan sacerdotes santos y santificadores”. Estas palabras resuenan todavía actuales –dijo- porque hoy más que nunca en toda la Iglesia existe necesidad de obreros del Evangelio, testigos creíbles y promotores de santidad con su propia vida: “Que cada uno de ustedes pueda responder a esta llamada” auspició el Papa al finalizar este encuentro.
¿Qué es el seminario?

El seminario más allá de un lugar físico, es un espacio donde todo está dispuesto para tener una experiencia de vida junto a Jesucristo. A los pies de la Virgen María. Junto con otros que comparten tu vocación.


Nos formamos como discípulos y misioneros, para ser los futuros pastores que lleven a Dios a los integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad de nuestra patria y también a sus familias.


Si conoces a alguien o en tu corazón experimentas el deseo sincero de servir a los demás, sin esperar nada a cambio, te invitamos a que te acerques a Cristo, quien nos llama a entregarnos con valor, a ser "pescadores de hombres".


Comunícate con nosotros e inicia tu camino de seguimiento de Nuestro señor Jesucristo.