El sucesor de San Pedro dirigió un discurso en el que evidenció el ministerio sacerdotal y la importancia de la formación en el sacerdocio, deteniéndose a considerar cuán indispensable es la armoniosa integración entre el ministerio con sus múltiples actividades y la vida espiritual del presbítero.
Para la ocasión citó su carta a los seminaristas con motivo de la conclusión del Año Sacerdotal, en el apartado que explica que no se trata únicamente de aprender las cosas evidentemente útiles sino de conocer y comprender la estructura interna de la fe en su totalidad, de manera que ésta se convierta en respuesta a las cuestiones de los hombres que son diferentes desde el punto de vista exterior, de generación en generación pero que -sin embargo- permanecen siendo las mismas. Por este motivo el Papa les indicó que el estudio de la teología debe estar en unión estrecha con la vida de oración.
Para la ocasión citó su carta a los seminaristas con motivo de la conclusión del Año Sacerdotal, en el apartado que explica que no se trata únicamente de aprender las cosas evidentemente útiles sino de conocer y comprender la estructura interna de la fe en su totalidad, de manera que ésta se convierta en respuesta a las cuestiones de los hombres que son diferentes desde el punto de vista exterior, de generación en generación pero que -sin embargo- permanecen siendo las mismas. Por este motivo el Papa les indicó que el estudio de la teología debe estar en unión estrecha con la vida de oración.
En otra parte de su discurso Benedicto XVI citó las palabras pronunciadas por el beato Juan XXIII: “A esto tiende su educación, en espera de la misión que les será confiada para gloria de Dios y para la salvación de las almas: formar la ment:e y santificar la voluntad. “El mundo espera santos: Antes aún que sacerdotes cultos, elocuentes y actualizados, se necesitan sacerdotes santos y santificadores”. Estas palabras resuenan todavía actuales –dijo- porque hoy más que nunca en toda la Iglesia existe necesidad de obreros del Evangelio, testigos creíbles y promotores de santidad con su propia vida: “Que cada uno de ustedes pueda responder a esta llamada” auspició el Papa al finalizar este encuentro.
